miércoles, 23 de diciembre de 2009

RUBAIYATitlán

Inspirado en Omar Khayyam



Amantes de una noche animada
Hijos del vino y la diversión
Tómame amada con tus labios sabor a vid
Y deja que el vino corra dentro de mí
Nosotros te dibujaremos una noche única

Vino compañero mío
Llévame otra vez a aquel lugar
Donde pude a ella dejar atrás
Donde todos saltábamos entre cantos y bailes
Y donde todos disfrutábamos presentes y no pasados

Tráeme vino
La noche nos espera
Denme vino
Tus cabellos destilan atracción
Llena el vaso
Aléjala de mis recuerdos

Brindo por los amantes que gimen de placer puro
Sin pretensión y sin pago a cambio
Por aquellos que se funden en las estrellas
En un solo grito durante el climax
Por los ofrecen su carne y piel
Dejando sus prendas a acción de la gravedad
Sumerjámonos en esta botella
Hasta terminar briagos el uno sobre el otro.

El contorno del vaso me recuerda a ti.
Es un vaso ordinario pero no sé.
La gota de vino que deja el último trago,
resbala por fuera y deja una estela en su camino.
Baja de prisa y va dibujando tu silueta,
la misma que llama a tus codos y los pega sobre tu cintura.
Tus delgados brazos apenas se balancean en tu andar,
pues se niegan a despegarse de tu silueta.
Tu paso es firme y sensual,
y mantiene mis ojos en ti.
Tu espalda, cintura y cadera,
se balancean en hipnotizante sincronía.
Desorientas a cualquier caminante de estas tierras
y los dejas ahí sin rumbo y sin origen.
Lleno el vaso otra vez,
para verte andar frente a mí.

Si no me acerco a ti no es grosería
Si esquivo tu mirada es porque soy débil ante ti
Si no extiendo tus pláticas es porque no puedo decir lo que tengo
No hagas caso de estas infantilerías

Dios creó el vino, te creó a ti y a mí
Me ahogué y desperté junto a ambos bajo varias lunas
Me entregué a las obras del señor ciegamente
Jugaste con ambos a escondidas
Egoista sería ir tras de ti
Maldecirte es maldecir la obra del señor.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Thinking of you

Poner atención es más difícil que de costumbre.
Concentrarme en mis tareas se vuelve otra faena.
Estas aquí y allá.
Donde fijo la mirada y donde la distraigo.
Odiarte es imposible.
Desearte es mi rutina.
Mis nervios se tensan al pensar en ti.
El corazón se acelera.
El ritmo de mi respiración incrementa.
Los pasos que escucho no resultaron traerte.
Love songs are pain.
Un hueco dentro de mí distrae mis necesidades básicas.
Cada segundo es eterno.
Los suspiros son cada vez más frecuentes.
Pensar donde estas es una incógnita.
Pensar con quien estas es un golpe en el estomago.
Pensar en que tus decisiones tendrán éxito,
es estar muerto en vida.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En Noviembre hace Frío

La fría brisa de la noche ha logrado congelar los dedos que sostienen el cigarro de Marcos que apenas asoma la punta encendida sobre la ventanilla del auto. Se detuvo a la orilla del aeropuerto para ver a los aviones llegar y despegar, imagina cuantas historias hay de en cada uno de ellos que pasa sobre su cabeza, quizás la mitad de los pasajeros del vuelo de las 8 lleva a varios empleados que regresan de un ajetreado vuelo de negocios, otro cuarto va regresando de placer y el último pedazo es quizas el mas interesante porque es mas variado en situaciones. Marcos aplica la misma rutina cada vez que busca alivio.



El día de ayer Marcos salió corriendo de la oficina esperando hacer sentir mejor a su desada Mildret. Por alguna extraña razón sentía que últimamente no la había hecho sentir como ella hubiese deseado y en realidad no había sido lo suficientemente honesto con ella, tenía miles de cosas que decirle y tenía que decirlas ya, aunque para la definitiva Marcos sentía que no era el momento, por eso lo de hoy era necesario. Entonces tenía que armar un plan perfecto en el camino de su oficina al estacionamiento. Una amiga le había advertido que algo no andaba bien con ella por lo que tenía realmente decir las cosas que estabilizaran la situación y la encaminaran hacia un mejor panorama.

OK conduciré directo a su casa y le mandaré un mensaje desde su puerta para que salga, platicaremos claro y conciso sin que nos importe los fríos del temprano invierno -Penso Marcos. No podía llegar con las manos vacías.
-Toma el teléfono y pide un consejo a una amiga. Llamaré a Graciela.
-Mmmm ella seguramente me dirá: un libro.
-Buena idea, justo estoy pasando por una librería.
-Ahora, cual de todos?? Hay una montaña de ellos.
Marcos empieza a caminar por el pasillo principal. La cajera le da la bienvenida y le pregunta si busca algún libro en especial.
-Obvio si, quiero el más especial sobre todos los demás en esta tienda, que logre impresionar desde el lector más novato hasta los críticos de revistas especializadas -Penso Marcos. Le agradeció el gesto y le comentó: -solo veo, gracias.
Al principio los best seller, libros de autosuperación, basura pop. Continuó por el pasillo principal, libros de la revolución mexicana, realismo mágico latinoamericano, ahora nota que están separados por editorial.

Al final del pasillo le llama la atención una serie de libros con el lomo negro. Haruki Murakami.
-Ah como se llamaba ese que leí hace mucho de él y me gustó mucho?? Es el penúltimo (pop), lo toma y lo lleva aprisa con la cajera, no podia perder tiempo que quizás después necesite. La cajera tarda un poco en entrar al sistema y salirse de la página de internet con la que estaba perdiendo el tiempo.
Marcos ya tenía el regalo ideal, pero le faltaba el postre, la cereza.
A la tienda, decide Marcos.
-Chocolates!!
-No a ella no le gustan los chocolates, idiota.
Marcos caminó a lo largo de la angosta tienda una y otra vez hasta que vió una combinación de dulces y tamarindos en un pequeño bote de plástico.
-Perfecto, pensó.

El plan ya estaba hecho: Camino a su casa Marcos enviaría un mensaje preguntadole si estaba en casa. Entonces ella respondería: -Si por? A lo que Marcos escribiría: Puedes salir en 10 min, 5 min? y él estaría esperándola cuando ella abriera la puerta. Ahora no con las manos vacías, sino con un detalle material cuidadosamente elegido y con su boca llena de palabras, como hormigas en su hormiguero por las mañanas, dispuestas a salir una tras otra y decirle todo lo que quería que escuchara desde hace tiempo .

A mitad del camino decidió enviar el mensaje desde el auto. Damn it!!! su teléfono no teniá batería. Marcos avienta el teléfono al piso del copiloto en una explosion de coraje, se agacha por él, piensa en ella, levanta la vista y en ese momento su instinto se canaliza sobre el pie derecho en el freno, logra quedar a dos centímetros del costado de una combi. El corazón se acelera. Plan B, el nextel. -Necesito el número, piensa Marcos. Llama al radio de un cómplice y en breve le proporcionan el número de su amada. Donde escribo?? No hay plumas ni nada. Mmmm el espejo de la visera del carro, sus dedos no pintan. Emite de su boca un vao sobre el espejo y empieza a escribir como lo hacia de niño en el auto de su papa. Manda el mensaje desde el Nextel y transcribe el número del vidrio al teléfono. 2 minutos después recibe un mensaje de vuelta. Es ella -piensa. No, era el proveedor del servicio que le niega mandar mensajes a otra compañía celular. Se maldice Marcos.
-Piensa, piensa.
-El cargador del cel esta en la mochila!
-Perfecto, donde lo cargo??
Marcos busca un café internet, quizás ahí le puedan prestar una toma de corriente. Se apresura pues la noche es corta. Pasa frente a casa de Mildret, se detine ahí un momento. Decide no tocar por temor a interrumpirla. El plan del mensaje es mejor y seguro ante cualquier imprevisto, asi no la interrumpirá si en verdad se encuentra ocupada.

Encuentra un café internet y pide una maquina, pregunta si le pueden prestar una toma de corriente para cargar su celular. Le indican donde lo puede conectar y se sienta a esperar frente a una maquina, 15 o 20 min serán suficientes para enviar y recibir tres mensajes, justo lo que necesita. Abre facebook, algunos comentarios graciosos. Abre messenger y una lluvia de ventanas con diferentes conversaciones, trata de ser breve y amable con todas sus amistades, Graciela pide detalles sobre su estado en facebook de ayer. Le pide 1 hora para explicaciones y se la concede. Suficiente para llevar a cabo su plan porque no esperaba que el frío de la noche hiciera sentir incomoda en algun momento a Mildret. No quería hacerla sufrir más. Se despide rápido de todos en linea y toma el celular. Liquida y sale corriendo al auto. Avanza dos cuadras y se detiene. Redacta: Hoja Seahorse, estas en tu house?? Enviar.

Decide esperar su respuesta a unas cuadras de su casa. No le gustaría ser cachado fuera de casa de Mildret. Sería fichado como un enfermo psicópata persecutor. Prende el radio y se dedica a escuchar la transmisión de música gótica. Solo piensa en ella, en lo que va a decir y en que todo se le olvidará en el momento clave, como siempre.

Ya pasaron 30 min. Marcos checa su teléfono para ver si hay señal. Lo bloquea inmediatamente pues no quiere terminar con la batería y no mal gastar energía en el brillo de la pantalla. Llamada de casa, cancela. No utilizarán mi batería, piensa Marcos, es muy poca y tengo que recibir y mandar un mensaje mas. Regresa la llamada desde el nextel. -Ya voy -ya voy. No da mas detalles pues esta ocupado esperando un importante mensaje. Piden sus coordenadas: saliendo del trabajo.

En casa sus padres ya deben estar dormidos y el programa de radio ya finalizó. Se resigna a no recibir respuesta del mensaje esa noche. Ya vendrán otras noches.



Después de cuatro cigarros y ver salir el vuelo de las 9 de Lufthansa en un 747, Marcos decide encender el auto y volver a casa pues de cualquier forma no logrará sentirse mejor. El día de ayer no se le ocurrían muchas excusas de Mildret para no contestar el mensaje, pero aun así Marcos intentaba justificarla. Lo que jamás me Marcos imaginó ayer fué que Mildret no respondió su mensaje esa noche porque justo en ese momento ella estaba entregando su corazón a otro hombre.

martes, 10 de noviembre de 2009

A hardest night

El lugar estaba a reventar, tal como el sold out lo anunciaba desde meses antes. Miles de fans extasiados coreaban cada una de las canciones de la banda, la tercera canción era de las preferidas de Mario y fue la única canción que lo hizo fijar la mirada en el escenario. Al terminar la tercera cancion, Mario notó que su acompañante se encontraba ya a dos personas delante de él y no frente a él como lo había imaginado días antes. A partir de entonces, Mario no pudo dirigir más la mirada al escenario pues imaginaba que Miriam le sería arrebatada en cualquier momento por la multitud. Afortunadamente dos amigos de ambos se encontraban custodiando a Miriam mientras Mario debía permanecer atrás para no obstruir la vista de los camaradas de menor estatura. Miriam brincaba y cantaba de vez en cuando, contagiada por su amiga acompañante que era de las más eufóricas de todo el inmueble. De vez en cuando Miriam volteaba de reojo para tratar de encontrar a Mario pero no lograba cruzarse con la mirada fija de Mario que continuaba clavada en ella de entre los hombros de un celoso novio que envolvía en sus brazos a su mujer (así hubieran Mario y Miriam deseado disfrutar el concierto) y los de un inmune sujeto que no tan fácil se dejaba llevar por la euforia de la gente y que permanecía firme e inmóvil como roble en medio de una tormenta a su alrededor.

Los fanáticos enloquecían más con cada uno de los clásicos de la banda del escenario. Mario intentaba volver a estar cerca de Miriam para protegerla de los empujones que ella tanto detestaba y que solo los soportaba esa noche porque sus acompañantes insistieron en esa sección del inmueble. Mario recibía codazos en las costillas de mujeres huesudas cada vez que intentaba colocarse frente a sus adversarios para estar de nuevo junto al objeto de sus deseos. También recibía extrañas miradas de los que lo rodeaban cuando todo mundo fijaba su atención en el escenario y en los movimientos del vocalista, mientras Mario tenía su mirada hacia la derecha en Miriam contemplando como ella se recogía su mediana cabellera por arriba de la espalda y como lo dejaba caer cuando terminaba de juntarlo todo.

Una fan hace body surfing sobre la multitud y esta a punto de caer sobre Miriam, Mario ve todo desde lejos intentando llegar a proteger a su compañera y es recibido por codazos y empujones de quienes lo rodean y de miradas obscenas que piensan que Mario solo quería tocar a la atrevida fanática. Nada le pasa a Miriam pero voltea a ver donde @$%#& esta Mario cuando mas lo necesitaba. Mario le hace la seña de venir con él atrás de sus compañeros pero Miriam prefiere continuar junto a su mejor amiga y haciendo la seña de que se encuentra bien.

Unas cegadoras luces sobre el escenario llaman la atención de Mario, es el single actual de la banda, la gente se prende y comienza todo mundo a cantar y brincar Mario ve un pequeño hueco entre el novio celoso y una chica eufórica de blusa sin mangas. Mario comienza a brincar junto a la multitud y a empujarse hacia el frente, supera al novio celoso y su novia que continua bajo los brazos del celoso, también la niña de los brazos descubiertos y otra pareja más. Mario busca a Miriam después de su hazaña. Miriam esta del lado derecho. Mario avanzó por el otro frente. Entre Mario y Miriam ahora solo se encuentran sus amigos de nuevo. Otra vez no hay por donde avanzar y Mario no tiene ni idea del tiempo que ha transcurrido o si sus canciones favoritas ya fueron ejecutadas. Su atención continua fija en Miriam y logra colocarse detrás de su tercer amigo. Mario sigue lejos del radio de visión de Miriam y continúa sin prestar atención al escenario. Se encienden las luces y Mario no sabe como buscar a Miriam.

sábado, 30 de mayo de 2009

Cuando hago la revolución me dan ganas de hacer el amor

(El título promete, por eso dejaré el contenido para despues)

(Paciencia lectores, en especial tu "0")




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domingo, 17 de mayo de 2009

Sobre un día lluvioso

Me introduzco deprisa en este lugar que parece una mezcla entre pizzería, cafetería y pub, no tengo hambre pero es más calido que afuera. Seco rápidamente mis pies a la entrada y me dirijo a una mesa apartada de la entrada para evitar las corrientes de aire de cada vez que abren la puerta. Sentado en la mesa junto a la ventana a espaldas de la pared porque no me gusta la sensación de alguien detrás de mí, cuelgan varios póster publicitarios de corte retro, desde aquí puedo observar perfectamente la calle donde las personas se desplazan apresuradamente debajo de las marquesinas para evitar las gotas de lluvia que caen continuamente desde el amanecer, la lluvia no es muy fuerte pero si lo suficientemente hábil para humedecer cualquier prenda que se le encare. Extiendo mi chamarra en el respaldo de la silla contigua que logró humedecerse cuando salí a la calle. Desde la comodidad de esta silla me quedo observado a través de la ventana a un padre apresurando a su hija que va pisando con fuerza en cada charco que se le atraviesa mientras él trata de esquivarlos. Ambos caminan bajo el paraguas que sostiene el padre pero no es suficiente para detener las salpicaduras que provoca la niña con cada charco que pisotea. El padre da un tirón a la niña para detener su diversión, pues su pantalón ha sido alcanzado en varias ocasiones por la diversión de la niña de sus saltos sobre los charcos. Me coloco mis audífonos tratando de sintonizar el pequeño y novedoso reproductor de manufactura china en mi estación de radio favorita; la señal no es buena pero aún así logro sentir compañía. Siempre he sido bueno escuchando y malo para hablar, es por eso que siempre me enamoro de las locutoras y me paso los momentos entre canciones imaginándolas físicamente, siempre parecen hermosas pero quien sabe la realidad. Se acerca la mesera e interrumpe mi conversación con la locutora del programa de las 4. Me quito mis audífonos pues no pude escuchar su introducción. Se queda mirándome esperando una respuesta y yo esperando me repita su presentación, le pido rápidamente un café cargado bien caliente y pregunto por algún pan recién horneado, pues el olor en el lugar delata lo que el horno esta cocinando. Muffings sugiere ella y me doblego ante su oferta. La mesera se retira y me quedo observando el interior del lugar mientras los audífonos cumplen su misión y retornan a su frente. El lugar no es muy concurrido, tres mesas hacia el fondo se encuentra un caballero delgado narizón con poca cabellera y muy atento en su periódico, en su mesa hay un café y los restos en un plato de lo que pareció haber sido pasta. Las mesas del lugar, todas de madera obscura, lucen desgastadas y rayoneadas por el mal uso de los comensales, la luz es tenue pero suficiente para permitir la lectura de mi vecino tres mesas al fondo. Cerca de la barra que resguarda la cocina se encuentra un matrimonio en otra mesa esperando su orden, ella mira a su hombre de vez en cuando con característicos ojos brillantes de una mujer fiel y envidiables para cualquier necesitado de amor. El se concentra en su taza de café y en responder con cortas frases la entusiasta platica de su mujer. Logro localizar la puerta del baño al fondo del lugar junto a unas cajas de cervezas en caso de necesitarlo. Veo a la mesera que se aproxima desde la barra con mi café el cual coloca al centro de mi mesa y me advierte que mi pan no tardará en estar listo. Regreso a mi plática con mi locutora favorita quien hace mención de la lluvia fuera de su estudio e introduce a los smashing con today. Las gotas se deslizan en las ventanas de este lugar que todavía no adivino su concepto pero es bastante acojedor. El vidrio empañado a lado de mí delata mi cercanía con él, después de limpiarlo me quedo como hipnotizado viendo a través de él a los autos que van atravesando la calle que ya se encuentra encharcada, los autos pasan con las luces encendidas para prevenir a los menos precavidos, los limpiaparabrisas van aventando las gotas de lluvia por los lados y en su andar van levantando el agua de los charcos que no son lo suficientemente fuerte para alcanzar las banquetas o a los transeúntes que se apresuran sobre ella. Mi pesado pie de conductor citadino se comporta con seria precaución cuando llueve, no se si sea por respeto a los pisos mojados o por contemplar las gotas sobre el parabrisas, algo similar parece estar sucediendo con todos allá afuera.
La puerta recibe a otro cliente que se desplaza decidido por el pasillo que lleva a la entrada-salida, cuando cancelo mi mirada hacia la calle volteo y observo la espalda de una delgada mujer de mediana estatura, bajo una gruesa y obscura gabardina que le llega hasta sus rodillas. Al llegar a la mesa del centro se despoja inmediatamente de su húmedo protector y lo coloca en el respaldo, se sienta en la silla desde la cual puede ver hacia la calle de frente y a mí de perfil. Sus ojos son vivos, lo noté cuando me atravesé en su mirada que exploraba el lugar, no le había despegado la mirada desde que pasó junto a la barra, cuando me encontró observando sus cabellos húmedos, inmediatamente me hice el desentendido y buscaba otro punto para fijar la mirada. Regrese a atender la plática que tenia con la locutora de la estación la cual ahora habla sobre la corta vida de una extinta banda de los 90 y como el mundo de las drogas termino con desintegrarlos. Inmediatamente comienza una rápida canción de la extinta banda y la mujer que llamó mi atención se dirige a los sanitarios, en su mesa deja su bolso, un libro el cual mi ceguera impide ver el titulo de la obra con claridad y su mobil. De repente su aparato comienza a sonar con un peculiar ringtone de una canción de salsa, el sonido es alto y llama la atención de todos los que continuábamos en el lugar. La persona del otro lado del teléfono no se rinde tan fácil e insiste en sus llamados, si fuese atrevido me hubiera parado a detener ese sonido y hubiera atendido esa llamada, tal vez me contestaría alguna preocupada madre tratando de buscar a su hija, o alguna platicadora de sus amigas que quisiera contar algo urgente a su amiga, o quizás su pareja que no terminaría de cuestionarme quien diablos era yo y que hacia contestando el teléfono de su amada. La chica sale corriendo del sanitario y se dirige apresuradamente a su mesa para alcanzar la insistente llamada que finalmente logra atender a su impaciente interlocutor, se deja caer sobre su silla tratando de evitar la mirada de los curiosos que estamos en lugar y que no despegábamos la mirada de su mesa desde que empezó a sonar su aparato. Mi locutora continua hablando y yo solo escuchando, en acto de descortesía bajo el volumen y dejo de hacerle caso para entrometerme en la llamada de la chica, sin embargo su voz no es grave como la de las mujeres de mi familia y solo veo de reojo los gestos y risas que hace con su interlocutor, es una lastima que la persona del otro lado del teléfono no pueda ver las aprobaciones con sus caras y gestos que la mujer le esta haciendo. Con su mano desocupada se entretiene con los hilos de un hoyo en la pierna de su pantalón de mezclilla mientras la mesera le trae una bebida caliente en una taza mientras ella continúa riendo y divirtiéndose con su interlocutor. Regreso con mi locutora de la tarde quien ahora habla con "el invitado de tarde" que el día de hoy es un crítico de cine. Empieza a hablar sobre las películas de manufactura local y bajo presupuesto que se presentaran en el festival de cine el próximo fin de semana en una cercana ciudad. Una llama mi atención por ser filmada en la sierra de guerrero y narrar una historia sobre cotidiana margindad y fríos abusos de autoridad desde la perspectiva de un adolescente cuya narración sucede en un solo día. Me intriga la vecina de los jeans rotos me llamó la atención su abultada y húmeda cabellera china. Que hace en este lugar? A donde va? Vendrá de la escuela o del trabajo? espera a alguien? porque me hago esas preguntas? su playera tiene un dibujo de un gato negro el cual me recordó a una amiga fan de los gatos negros, mi amiga tenia uno y lo nombro Platón, también era medio fan de aquel filosofo. Su novio odiaba los gatos y decía que todos los gatos eran gays y para gays, quizás por eso mi amiga decidió dejarlo después de que en una ocasión mi amigo tiro al gato del sillón para el sentarse y el felino le respondió con tremendo rasguñon es su cara. La viveza del animal le permitió huir a toda velocidad antes que el hombre intentara liberar su furia, mi amiga solo le señalo la puerta y no atendió jamás alguna de sus disculpas.

Otro set de canciones en la radio y otra vez la locutora que ahora despide al crítico, introduce otro hit del momento, la mujer china (por su cabellera, no por tener raíces asiáticas) continúa su platica por teléfono (al parecer intercambian chismes) y de vez en cuando da sorbos a su taza, la pareja cerca de la barra pide la cuenta mientras mi vecino a tres mesas deja a un lado su periódico y se levanta al baño. Otra vez mi locutora, y yo esperándola mientras miro la lluvia de la calle, ella atiende una llamada de sus radioescuchas que pide informes sobre los eventos para el fin de semana, la locutora atiende cortésmente la petición además de una canción de Pete Doherty – For Lovers para una persona muy especial y que inmediatamente comienza a reproducirse. Se detiene un auto frente al lugar con las intermitentes encendidas y los limpiaparabrisas aún activos. La china se levanta inmediatamente, se mete hábil y rápidamente en su abrigo, recoge sus pertenencias y deja unas monedas sobre la mesa haciéndole una seña a la mesera, se apresura a la salida y se introduce en el auto que afuera esperaba antes. La pareja cerca de la barra también se retira y mi locutora favorita continúa haciéndome compañía en mi mesa. Un aparato en la mesa de la china emite una luz y se escucha un zumbido. China olvidó su mobil y lo puso en modo silencioso, quizás porque llamó demasiado la atención de los desconocidos, me levanto en dirección al baño pasando cerca de la mesa de china para tomar el aparato antes que la mesera vuelva a recoger al pago de sus servicios, mi habilidad de carterista es nula por lo que tengo que reducir el paso junto a la mesa de china, tomo el aparato y lo introduzco rápidamente en la bolsa trasera de mis jeans. Mi vecino a tres mesas al fin sale del baño justo en el momento en que mi brazo hacía el movimiento brusco de la mesa a mi pantalón. Me mira con sospecha y yo solo me hago el desentendido hacia la barra y veo a la mesera a través de la puerta de la cocina que esta platicando con otro de sus colegas. Ya dentro del baño después de respirar profundo y sudar frío por mi delito, noto que la alerta que emitió el aparato allá afuera se trataba de un mensaje de texto, dudo un momento sobre invadir la privacidad de las personas y sucede dentro de mi un intenso debate sobre lo que esta bien o mal en estas circunstancias. El debate dura 10 segundos y la curiosidad oprime el botón leer, el teléfono apaga su pantalla y aparece la leyenda: introduzca clave para desbloquear. Damn it!! no me esperaba eso.

viernes, 10 de abril de 2009

OBJETOS DE PLACER


Ayer compré un libro, un cd y una película. Mi elección literaria fué Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco; el cd Live in Roseland nyc de Portishead y la película era Arizona dreams de Emir Kusturika.

El libro, como me lo habían comentado varias personas, lo terminé en una sentada, justo en el eterno lapso entre el despertar y levantar de mi cama. El cd sirvió de canción de cuna la noche de ayer para sumergirme en lúcidos sueños sobre serenos campos nocturnos. La película no quiero verla solo, esperaré a que llegues para poder disfrutarla juntos.

...

Comencé a ver la película pués no somos nadie para hacer esperar a Emir. No logré llegar al final.