miércoles, 23 de diciembre de 2009

RUBAIYATitlán

Inspirado en Omar Khayyam



Amantes de una noche animada
Hijos del vino y la diversión
Tómame amada con tus labios sabor a vid
Y deja que el vino corra dentro de mí
Nosotros te dibujaremos una noche única

Vino compañero mío
Llévame otra vez a aquel lugar
Donde pude a ella dejar atrás
Donde todos saltábamos entre cantos y bailes
Y donde todos disfrutábamos presentes y no pasados

Tráeme vino
La noche nos espera
Denme vino
Tus cabellos destilan atracción
Llena el vaso
Aléjala de mis recuerdos

Brindo por los amantes que gimen de placer puro
Sin pretensión y sin pago a cambio
Por aquellos que se funden en las estrellas
En un solo grito durante el climax
Por los ofrecen su carne y piel
Dejando sus prendas a acción de la gravedad
Sumerjámonos en esta botella
Hasta terminar briagos el uno sobre el otro.

El contorno del vaso me recuerda a ti.
Es un vaso ordinario pero no sé.
La gota de vino que deja el último trago,
resbala por fuera y deja una estela en su camino.
Baja de prisa y va dibujando tu silueta,
la misma que llama a tus codos y los pega sobre tu cintura.
Tus delgados brazos apenas se balancean en tu andar,
pues se niegan a despegarse de tu silueta.
Tu paso es firme y sensual,
y mantiene mis ojos en ti.
Tu espalda, cintura y cadera,
se balancean en hipnotizante sincronía.
Desorientas a cualquier caminante de estas tierras
y los dejas ahí sin rumbo y sin origen.
Lleno el vaso otra vez,
para verte andar frente a mí.

Si no me acerco a ti no es grosería
Si esquivo tu mirada es porque soy débil ante ti
Si no extiendo tus pláticas es porque no puedo decir lo que tengo
No hagas caso de estas infantilerías

Dios creó el vino, te creó a ti y a mí
Me ahogué y desperté junto a ambos bajo varias lunas
Me entregué a las obras del señor ciegamente
Jugaste con ambos a escondidas
Egoista sería ir tras de ti
Maldecirte es maldecir la obra del señor.